El trabajo y la Pedagogía

“¿Cómo se encuentra el primer trabajo en Pedagogía?” – comentaron. 

Sin duda, esta era la pregunta que más importancia tenía para mí; aun así, la respuesta no me sorprendió. Son los contactos personales los que nos abren las puertas una vez que hayamos terminado nuestra carrera. Los contactos personales y no una autocandidatura fuertemente defendida, aunque nadie quita que esto no influya en el resultado final.

El instituto, la formación, los centros TIC, los servicios socioculturales son algunos de los ámbitos donde un pedagogo puede realizar su cometido, pero sin duda el plato fuerte es ser el “Formador de formadores”: modular cursos para empresas mayoritariamente. Es cierto que nos dejaron constancia de un nuevo camino del pedagogo, camino que se está descubriendo recientemente y que tiene mucho por hacer. No es otro que el de los recursos TIC y la enseñanza virtual. Cada día más, las empresas optan por formar a sus empleados de esta forma: menor coste, mayor eficiencia. Sin duda, todo un campo por explotar donde requieren la mano de un asesor de recursos tecnológicos para crear las acciones formativas lo más productivas posibles. El pedagogo se vende con la frase siguiente: “somos facilitadores de algo…” ¿De qué exactamente? Nadie lo sabe.

Parece que no es suficiente formarse durante cuatro años, además uno debe ser un autoformador de las demandas que existen o las demandas que no existen, pero existirán. El pedagogo, ese profesional que nadie sabe con exactitud para que sirve, que lucha por hacerse un hueco en una sociedad donde su labor no está, ni de lejos, reconocida y que, aún así, hace falta.

La pedagogía no es carrera de cualquiera, sólo las personas con iniciativa real podrán alcanzar, probablemente, el final del camino. ¿Por qué esta afirmación? Es difícil ver a un colectivo de personas capaces de aguantar la incertidumbre que la pedagogía levanta. Y no creo que eso esté mal, podríamos calificarlo como una estrategia, intencional o no, para seleccionar al personal.

No olvidemos que trabajos donde se requieran de pedagogos no abundan.

El intelectual moderno

¿Quién es el intelectual moderno?

El intelectual moderno tiene un trabajo. Ese trabajo debe estar relacionado con el conocimiento, no podría ser de otra forma. Un profesor o un investigador son los ejemplos perfectos para focalizar a lo que me remito. El intelectual moderno encuentra una contradicción en sí mismo y es esta la característica principal que lo define.
Pero, ¿qué es “encontrar una contradicción en sí mismo”?

La contradicción se da cuando hay una diferencia en lo que uno mismo busca y lo que su “moral” le dice que haga. Lo que uno mismo busca se representa en la palabra intelectual; conocimiento, cultura, expresión y por supuesto transmisión de todas y cada una de las ideas. Es la “moral” la que nos imposibilita dicha acción y la que nos convierte en seres contradictorios. ¿Acaso se es libre en el trabajo para poder estudiar lo que uno desea o para poder transmitir la verdad sin peligro de que ejerzan sobre nosotros coacción social?

El profesor o el investigador se encuentra ante una contradicción por el miedo de ser castigado o eliminado de su puesto de trabajo. Nos encontramos entonces, ante personas que no tienen poder, ni eficacia real.

Sin embargo, no está de más intentarlo cada día.

Acercamiento Superficial

Hace ya un pequeño tiempo que gesté este blog, con pensamientos educativos y pedagógicos. Hace un tiempo que lo gesté, pero no tenía la motivación necesaria para hacerlo crecer, tener vida y solvencia. Ahora, sin duda es el momento.
¿Quién soy yo? Un eslabón más dentro de la tercera revolución educativa o eso quiero ser. Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que la desmotivación tenida a lo largo de mi vida con referencia a las instituciones educativas eran el pilar fundamental. ¿Por qué? Por ser la única razón que me mueve a actuar, deseo cambiarlo.
La educación vivida, la educación malvivida.
¿No es el momento perfecto para señalizar de forma crítica lo que existe a nuestro alrededor?
Bienvenidos a “Prevenir no es reprimir“.
Aprendamos todos juntos.