La contradicción en la educación

Recientemente me ha ocurrido un hecho que debía escribir para poder realizar una reflexión correcta de la situación. Como sabéis, mirando la columna de la derecha, soy estudiante de pedagogía y los estudiantes tienen profesores; unos increíbles, otros no tan buenos.
Pedagogía contradictoriaLos estudiantes tienen profesores que predican una ideología, una forma de pensar y actuar, una forma de ver el mundo. En pedagogía además, se predica una metodología: inclusividad, individualidad en el proceso de enseñanza aprendizaje, libertad y muchas otras palabras bonitas. Algunos de estos profesores se llenan la boca de dichas palabras que realmente suenan bien.  Nuestra labor, nos comentan, es concienciar al mundo educativo de estas medidas que harán indudablemente avanzar y “construir” personas críticas.  El problema reside en aquellos profesores que predican como si de una religión se tratase este tipo de ideas, positivas sin duda, pero no las practican. No las practican en absoluto con su alumnado.
Aquí entro yo y mi frustración. La contradicción se encuentra en la propia aula del educador – también podríamos llamarlo formador o mejor no llamarlo nada –. ¿Acaso no desmotiva que ocurra esto? Ciertamente me cabrean este tipo de situaciones, estas actitudes. Persona que defiende con capa y espada la inclusividad y mantiene de forma oscura o quizás no tan explícita para el público el hecho de querer ser únicamente elogiada con comentarios superficiales. Dejando a un lado lo antes ya descrito: la individualidad del alumnado a la hora de afrontar una asignatura, la obligación del docente en la labor de motivar al alumno, la neutralidad en su comportamiento respecto a la clase, etc. decir tengo que la contradicción que he encontrado en el aula me ha despertado de mi perspectiva idílica del docente respecto al discente.
Muchas palabras que al final evocan en nada. Y sí, supongo que es mi deber seguir esforzándome por encontrar una estabilidad entre lo ideal y lo real. Sea la carrera que sea, siempre me doy un buen golpe contra el muro.

El intelectual moderno

¿Quién es el intelectual moderno?

El intelectual moderno tiene un trabajo. Ese trabajo debe estar relacionado con el conocimiento, no podría ser de otra forma. Un profesor o un investigador son los ejemplos perfectos para focalizar a lo que me remito. El intelectual moderno encuentra una contradicción en sí mismo y es esta la característica principal que lo define.
Pero, ¿qué es “encontrar una contradicción en sí mismo”?

La contradicción se da cuando hay una diferencia en lo que uno mismo busca y lo que su “moral” le dice que haga. Lo que uno mismo busca se representa en la palabra intelectual; conocimiento, cultura, expresión y por supuesto transmisión de todas y cada una de las ideas. Es la “moral” la que nos imposibilita dicha acción y la que nos convierte en seres contradictorios. ¿Acaso se es libre en el trabajo para poder estudiar lo que uno desea o para poder transmitir la verdad sin peligro de que ejerzan sobre nosotros coacción social?

El profesor o el investigador se encuentra ante una contradicción por el miedo de ser castigado o eliminado de su puesto de trabajo. Nos encontramos entonces, ante personas que no tienen poder, ni eficacia real.

Sin embargo, no está de más intentarlo cada día.