La banalidad de la vida

Las palabras vacías rondan día tras día por nuestras vidas. Corremos de ellas, muchos de nosotros, pero al parar para coger aire nos vemos envueltos en más palabras, a un nivel más profundo.

Luchar contra la banalidad supone romper con todo lo socialmente establecido y, desgraciadamente, sólo unos pocos sobreviven a estas guerras psicológicas. La mayoría, nos quedamos en combatientes que deben hacer creeer al otro bando que se han convertido. En ese hacer creer, caemos en el juego de las palabras vacías, quedándonos atrapados, de nuevo, en la banalidad de la vida.

¿Qué se supon e debemos hacer? Crear.

Estamos en la obligación de crear una realidad distinta, incorporando banalidad e intelectualidad. Aumentando el grado del segundo ingrediente siempre que podamos. La creación no sucumbe a la banalidad y con ello, el creador.

De la utilidad de poseer las cosas

Uno puede poseer algo, digamosle flor, digamosle animal. Esa cosa poseída, que también puede ser un ser humano, es beneficiada en algún aspecto por ser de alguien. Consique que la rieguen, consique que lo alimenten, consigue que le den amor.
You’re lost!
Sin embargo, existen cosas que se desean poser y que no recibe beneficio alguno al ser poseída. Entonces, ¿cuál es la razón de su posesión? La queremos para darnos un placer propio. Pero, si la cosa deseada no puede beneficiarse de nuestra posesión, ¿cómo nos beneficiamos nosotros de ser poseídos por esa cosa?
Porque no hay que olvidar que en esta segunda clase de cosas, nosotros somos los poseídos y no los poseedores.
Jessica Prades.

La educación es una obra de arte

La educación es una obra de arte. El educador tiene que ser una persona ética, una persona responsable. Debe respetar los límites de la persona, conocerla, comprenderla e iniciarla. Cuando educamos, no debemos entrar en la persona, hacerla nuestra y convertirlas en un reflejo de nuestros valores e ideologías. No debemos entrar en su cerebro y conseguir el resultado deseado. La educación no es adoctrinamiento. La educación es transformación, es apertura, es libertad.dibujo de niño

El educado debe encontrar un camino, crear una forma de ver el mundo, una perspectiva. El camino conllevará sueños y miedos, conlleva errores e irresponsabilidades, pero es el precio que la libertad nos da. La infantilización de las personas no ayuda a nadie. Si somos educadores, si somos personas que buscamos el crecimiento personal, debemos dejar a un lado nuestras opiniones sobre cómo deben ver el mundo las personas. Cada cual será libre de elegir lo que más feliz le haga, lo que más apoye sus convicciones. No se debe tener miedo de dejar volar a las personas cuando se las está educando. La variedad de pensamiento es buena, apetecible y enriquecedora.

 La educación es una obra de arte porque el educador redibuja el mundo para sus educandos. La educación es una obra de arte porque las personas que están siendo educadas van pintando sobre un lienzo líneas y formas. El lienzo nunca está del todo blanco, pero tampoco negro. Debemos saber llegar a ellos sin imponer nuestra autoridad moral, pero sin olvidar que tenemos una. No engañemos a nuestros alumnos, no despreciemos nuestro posicionamiento. Seamos francos, reales y enseñemos lo positivo de nuestro pensar, pero también enseñemos lo positivo de otras formas de entender el mundo.

Educar es complejo, duro y cansado. La creatividad no siempre aparece, la desazón por el contrario sí. Pero nosotros, educadores, somos artistas y como artistas tenemos que seguir esforzándonos por crear, por dibujar, por llegar a todas las personas y convertirlas en seres felices y libres. La educación es nuestra meta, nuestra ilusión, nuestra razón de ser.

Seamos parte de un proceso tan maravilloso y arduo como es la educación.

 

 

Como un experimento de ratones

Sin duda, la escuela educar no educa.
Sabemos que la escuela es un medio de control social y si no lo sabíais, aquí lo dejo escrito. Es una institución del estado y como tal, tiene funciones que no debería tener. ¿Acaso no se nota que utilizamos las escuelas/institutos como una guardería? Dejamos a los educandos ante unas manos totalmente desconocidas para poder seguir con nuestra vida laboral. Que sí, que funcional es, pero como con todo, hay un precio.
experimento ratonesEl precio es grande, costoso, horrible. Quien haya pasado por una institución escolar – hemos pasado todos-, habrá notado la frustración constante diaria. Profesores autoritarios que coartaban tu libertad,  manipulaban la información para inculcarte doctrinas sin argumentación, te instruían en conocimiento inútil para la vida desmotivándote a que lo repitieras como un loro sin conciencia ninguna… 
Hay tantas cosas malas en la educación, que podríamos vomitar.  Podríamos, sí, pero no lo haremos. ¿Qué educadora sería si me quedara únicamente en apuntar faltas que casi todos conocemos? La realidad es complicada, el cambio también lo es, no obstante, animo a dos cosas:
Animo a los alumnos a utilizar la frustración como motivadora para cambiar su entorno y buscar herramientas que, desde su posición de  educando, movilice a otras mentes, volviéndolas críticas ante el contexto en el que se encuentran. 
Animo también a los profesores que, teniendo el verdadero poder de cambiar las cosas desde la base, deben escuchar a sus alumnos, ayudarlos, ser uno más con ellos para que se sientan integrados, comprendidos y expectantes del conocimiento que se les va  a exponer. Animo a que sean figuras de autoridad positiva
Y yo, de mientras, seguiré esforzándome en difundir lo que considero correcto y transmitir a mis allegados todo lo que considero positivo para el futuro cercano.

El intelectual moderno

¿Quién es el intelectual moderno?

El intelectual moderno tiene un trabajo. Ese trabajo debe estar relacionado con el conocimiento, no podría ser de otra forma. Un profesor o un investigador son los ejemplos perfectos para focalizar a lo que me remito. El intelectual moderno encuentra una contradicción en sí mismo y es esta la característica principal que lo define.
Pero, ¿qué es “encontrar una contradicción en sí mismo”?

La contradicción se da cuando hay una diferencia en lo que uno mismo busca y lo que su “moral” le dice que haga. Lo que uno mismo busca se representa en la palabra intelectual; conocimiento, cultura, expresión y por supuesto transmisión de todas y cada una de las ideas. Es la “moral” la que nos imposibilita dicha acción y la que nos convierte en seres contradictorios. ¿Acaso se es libre en el trabajo para poder estudiar lo que uno desea o para poder transmitir la verdad sin peligro de que ejerzan sobre nosotros coacción social?

El profesor o el investigador se encuentra ante una contradicción por el miedo de ser castigado o eliminado de su puesto de trabajo. Nos encontramos entonces, ante personas que no tienen poder, ni eficacia real.

Sin embargo, no está de más intentarlo cada día.

Acercamiento Superficial

Hace ya un pequeño tiempo que gesté este blog, con pensamientos educativos y pedagógicos. Hace un tiempo que lo gesté, pero no tenía la motivación necesaria para hacerlo crecer, tener vida y solvencia. Ahora, sin duda es el momento.
¿Quién soy yo? Un eslabón más dentro de la tercera revolución educativa o eso quiero ser. Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que la desmotivación tenida a lo largo de mi vida con referencia a las instituciones educativas eran el pilar fundamental. ¿Por qué? Por ser la única razón que me mueve a actuar, deseo cambiarlo.
La educación vivida, la educación malvivida.
¿No es el momento perfecto para señalizar de forma crítica lo que existe a nuestro alrededor?
Bienvenidos a “Prevenir no es reprimir“.
Aprendamos todos juntos.