La mediación y el papel del profesor

 Buscando algunas cosas entre mis papeles del año pasado, encontré un pequeño texto que escribí sobre la mediación a raíz de un trabajo que tuve que hacer. Aquí os lo dejo escrito, por si os interesa. Además, os dejo un ejemplo también de una mediación para aclarar este tema, tan importante en cualquier sector que trabaje con personas.
La mediación es un recurso que puede utilizarse para la resolución de conflictos interpersonales o para la prevención de problemas dentro de una institución escolar. El mediador suele ser un tercero cuando se tiene que hacer una intervención y debe seguir una estrategia, previamente estructurada, que oriente a los afectados hasta la solución del conflicto.
Suelen utlizarse una guía de preguntas que guíe a los afectados de forma natural, normalmente en espiral, hasta el núcleo del problema. Estas mediaciones se utilizan como herramientas aplicadas con el objetivo de favorecer el aprendizaje activo, donde el afectado aparte de recibir información, la descubre y la investiga.
Hay dos tipos de mediaciones dentro de los procesos interpersonales. Los que se basan en la resolución de problemas y los que se basan en ofrecer guías de apoyo para los contextos educativos. Centrémonos en el segundo.
Un profe-detective
Imaginémonos a una señora mayor de unos sesenta y siete años que, voluntariamente, ha decidido tomar clases de informática. Obviamente el comienzo de la enseñanza será puramente instructiva. Sólo será posible realizar un aprendizaje significativo cuando haya adquirido ciertas destrezas en el uso del ordenador. El tutor de dicha mujer puede preguntarle cuando realice el ejercicio específico cosas como:
“¿Cuáles han sido los pasos seguidos para realizar el ejercicio?”
“¿En qué otro tipo de ejercicios que hemos practicado tienes que hacer algo similar?”
Preguntar sirve para afianzar el conocimiento y favorecer el uso de habilidades de forma autónoma.
Otro ejemplo, usando el mismo contexto, sería guiar al educando para que se pare a analizar qué otras alternativas existen para realizar un ejercicio y cuáles son las más beneficiosas. Nunca debemos enseñar algo que sólo tenga una dirección. El conocimiento se adquiere por muchas vías.
Cada persona es un individuo subjetivo que necesita de un proceso concreto y específico para salir del conflicto en el que se pueda encontrar. Luego, es fundamental conocer y saber estas estrategias de cara a circunstancias que requieran la gestión de normas, las habilidades sociales, la resolución de conflictos, el fomento de la responsabilidad, etc.
Básicamentte se trata de educar de forma reflexiva con el uso de preguntas.
Jessica Prades

La educación es una obra de arte

La educación es una obra de arte. El educador tiene que ser una persona ética, una persona responsable. Debe respetar los límites de la persona, conocerla, comprenderla e iniciarla. Cuando educamos, no debemos entrar en la persona, hacerla nuestra y convertirlas en un reflejo de nuestros valores e ideologías. No debemos entrar en su cerebro y conseguir el resultado deseado. La educación no es adoctrinamiento. La educación es transformación, es apertura, es libertad.dibujo de niño

El educado debe encontrar un camino, crear una forma de ver el mundo, una perspectiva. El camino conllevará sueños y miedos, conlleva errores e irresponsabilidades, pero es el precio que la libertad nos da. La infantilización de las personas no ayuda a nadie. Si somos educadores, si somos personas que buscamos el crecimiento personal, debemos dejar a un lado nuestras opiniones sobre cómo deben ver el mundo las personas. Cada cual será libre de elegir lo que más feliz le haga, lo que más apoye sus convicciones. No se debe tener miedo de dejar volar a las personas cuando se las está educando. La variedad de pensamiento es buena, apetecible y enriquecedora.

 La educación es una obra de arte porque el educador redibuja el mundo para sus educandos. La educación es una obra de arte porque las personas que están siendo educadas van pintando sobre un lienzo líneas y formas. El lienzo nunca está del todo blanco, pero tampoco negro. Debemos saber llegar a ellos sin imponer nuestra autoridad moral, pero sin olvidar que tenemos una. No engañemos a nuestros alumnos, no despreciemos nuestro posicionamiento. Seamos francos, reales y enseñemos lo positivo de nuestro pensar, pero también enseñemos lo positivo de otras formas de entender el mundo.

Educar es complejo, duro y cansado. La creatividad no siempre aparece, la desazón por el contrario sí. Pero nosotros, educadores, somos artistas y como artistas tenemos que seguir esforzándonos por crear, por dibujar, por llegar a todas las personas y convertirlas en seres felices y libres. La educación es nuestra meta, nuestra ilusión, nuestra razón de ser.

Seamos parte de un proceso tan maravilloso y arduo como es la educación.

 

 

Los olvidados en el aula

A veces se olvida hablar de personas que no llaman la atención.
El curso ha terminado, mi primer año como futura pedagoga se ha difuminado por el tiempo sin que me de cuenta. Sin coste, he pasado por las aulas de la universidad y he aprendido muchas cosas interesantes. Con entusiasmo espero el siguiente año para seguir formándome y crear un pensamiento más crítico y productivo. Al menos este año he aprendido a justificar el texto y ponerle dibujos a las portadas de los trabajos.
Bromas aparte, siendo las 8:06 me he puesto a pensar en mi motivación por la pedagogía, a saber, mi frustración constante en mi etapa educativa. No sé si lo he comentado por aquí alguna vez, pero yo siempre he sentido que el instituto es una gran pérdida de tiempo. Me aburría, me hastiaba, me cansaba enormemente. Sin duda, gracias a mis padres y a mi cabeza, continué sin atender demasiado a la terrible apatía que sentía hacia él. Y es que no conseguía entender porque ningún profesor me prestaba atención.
Alumna callada por lo general, la cual saca buenas notas no es persona a la que se le deba atender. No obstante, aquel alumno sentado, probablemente al final de la clase, cuyas bromas siempre son divertidas, tiene la expectación de cualquier profesor. Olvidamos al callado, al que quizás le cueste o no la materia, pero no habla. Lo olvidamos porque no molesta en clase y porque si va aprobando, no tenemos que hacerle ningún gesto de aprobación. Ya lo harán los padres – supone el profesor.
La necesidad de un guía
Estuve durante unas semanas yendo a un instituto realizando prácticas de observación en el aula y me fijé con gran atención en este detalle. Dos chicas, sentadas juntas no hablaban nada en clase. No levantaban la mano, no hablaban apenas entre ellas, no parecían existir. De hecho, tuvieron que pasar tres semanas para que su nombre sonara en clase y yo pudiera aprenderlo. Durante esa época ningún profesor se paró a hablarles, a preguntarles si todo iba bien. Pasaban por su lado y o bien le prestaban atención a la mesa de delante o a la de detrás.
Es corriente caer en este fallo: el no atender a personas que no llaman la atención por sí mismas en el aula. Pero es muy importante ser conscientes de que lo cometemos y modificar la actitud. Es muy costoso porque la persona que de por sí ya tiene un carisma, eclipsa al resto. No obstante, el éxito de muchas de estas personas que parecen formar parte del mobiliario escolar está totalmente ligado al sentimiento de aprobación otorgado por el profesor.
A veces basta un: “¡muy bien! Tu redacción ha sido genial. Si te interesa el tema, puedo recomendarte algún libro.” A veces basta una sonrisa.

La contradicción en la educación

Recientemente me ha ocurrido un hecho que debía escribir para poder realizar una reflexión correcta de la situación. Como sabéis, mirando la columna de la derecha, soy estudiante de pedagogía y los estudiantes tienen profesores; unos increíbles, otros no tan buenos.
Pedagogía contradictoriaLos estudiantes tienen profesores que predican una ideología, una forma de pensar y actuar, una forma de ver el mundo. En pedagogía además, se predica una metodología: inclusividad, individualidad en el proceso de enseñanza aprendizaje, libertad y muchas otras palabras bonitas. Algunos de estos profesores se llenan la boca de dichas palabras que realmente suenan bien.  Nuestra labor, nos comentan, es concienciar al mundo educativo de estas medidas que harán indudablemente avanzar y “construir” personas críticas.  El problema reside en aquellos profesores que predican como si de una religión se tratase este tipo de ideas, positivas sin duda, pero no las practican. No las practican en absoluto con su alumnado.
Aquí entro yo y mi frustración. La contradicción se encuentra en la propia aula del educador – también podríamos llamarlo formador o mejor no llamarlo nada –. ¿Acaso no desmotiva que ocurra esto? Ciertamente me cabrean este tipo de situaciones, estas actitudes. Persona que defiende con capa y espada la inclusividad y mantiene de forma oscura o quizás no tan explícita para el público el hecho de querer ser únicamente elogiada con comentarios superficiales. Dejando a un lado lo antes ya descrito: la individualidad del alumnado a la hora de afrontar una asignatura, la obligación del docente en la labor de motivar al alumno, la neutralidad en su comportamiento respecto a la clase, etc. decir tengo que la contradicción que he encontrado en el aula me ha despertado de mi perspectiva idílica del docente respecto al discente.
Muchas palabras que al final evocan en nada. Y sí, supongo que es mi deber seguir esforzándome por encontrar una estabilidad entre lo ideal y lo real. Sea la carrera que sea, siempre me doy un buen golpe contra el muro.

Las competencias del profesorado


Dedicada a esto de la realización de carteles, aquí dispongo otro. Quizás muy simple, pero para el tema no se puede pedir más. Conferencia a la que asistiré mañana, de la cual puede o puede que no, hable en este blog.  No se trata de no estar interesada en la pedagogía, sólo es que ando con demasiadas cosas que necesitan una prioridad mayor que la de publicar. No obstante decir tiene que ando en un proyecto realmente interesante.

A día de hoy ando de prácticas en un instituto de la zona. Observo, pero también participo. Las horas de tutoría, una a la semana, me dan el control del aula para experimentar lo que desee. Realicé con los chicos una actividad de la cual no hablaré ahora, pero que me servirá como introducción a una breve reseña de esta experiencia gratificante. Hasta que llegue, iré publicando ciertas cosas de mi interés en la pedagogía social.

Para terminar y como dato:

Las funciones de los medios didácticos son guiar el aprendizaje, evaluar, motivar, ejercitar habilidades, proporcionar simulaciones y entornos para la expresión, la creación y la  transmisión de información.
 Les animo a que vengan a la conferencia.

Como un experimento de ratones

Sin duda, la escuela educar no educa.
Sabemos que la escuela es un medio de control social y si no lo sabíais, aquí lo dejo escrito. Es una institución del estado y como tal, tiene funciones que no debería tener. ¿Acaso no se nota que utilizamos las escuelas/institutos como una guardería? Dejamos a los educandos ante unas manos totalmente desconocidas para poder seguir con nuestra vida laboral. Que sí, que funcional es, pero como con todo, hay un precio.
experimento ratonesEl precio es grande, costoso, horrible. Quien haya pasado por una institución escolar – hemos pasado todos-, habrá notado la frustración constante diaria. Profesores autoritarios que coartaban tu libertad,  manipulaban la información para inculcarte doctrinas sin argumentación, te instruían en conocimiento inútil para la vida desmotivándote a que lo repitieras como un loro sin conciencia ninguna… 
Hay tantas cosas malas en la educación, que podríamos vomitar.  Podríamos, sí, pero no lo haremos. ¿Qué educadora sería si me quedara únicamente en apuntar faltas que casi todos conocemos? La realidad es complicada, el cambio también lo es, no obstante, animo a dos cosas:
Animo a los alumnos a utilizar la frustración como motivadora para cambiar su entorno y buscar herramientas que, desde su posición de  educando, movilice a otras mentes, volviéndolas críticas ante el contexto en el que se encuentran. 
Animo también a los profesores que, teniendo el verdadero poder de cambiar las cosas desde la base, deben escuchar a sus alumnos, ayudarlos, ser uno más con ellos para que se sientan integrados, comprendidos y expectantes del conocimiento que se les va  a exponer. Animo a que sean figuras de autoridad positiva
Y yo, de mientras, seguiré esforzándome en difundir lo que considero correcto y transmitir a mis allegados todo lo que considero positivo para el futuro cercano.

El intelectual moderno

¿Quién es el intelectual moderno?

El intelectual moderno tiene un trabajo. Ese trabajo debe estar relacionado con el conocimiento, no podría ser de otra forma. Un profesor o un investigador son los ejemplos perfectos para focalizar a lo que me remito. El intelectual moderno encuentra una contradicción en sí mismo y es esta la característica principal que lo define.
Pero, ¿qué es “encontrar una contradicción en sí mismo”?

La contradicción se da cuando hay una diferencia en lo que uno mismo busca y lo que su “moral” le dice que haga. Lo que uno mismo busca se representa en la palabra intelectual; conocimiento, cultura, expresión y por supuesto transmisión de todas y cada una de las ideas. Es la “moral” la que nos imposibilita dicha acción y la que nos convierte en seres contradictorios. ¿Acaso se es libre en el trabajo para poder estudiar lo que uno desea o para poder transmitir la verdad sin peligro de que ejerzan sobre nosotros coacción social?

El profesor o el investigador se encuentra ante una contradicción por el miedo de ser castigado o eliminado de su puesto de trabajo. Nos encontramos entonces, ante personas que no tienen poder, ni eficacia real.

Sin embargo, no está de más intentarlo cada día.