Terminar los estudios de Pedagogía

El fin se acerca.

Terminar una carrera nunca es fácil, menos ahora que la situación que nos encontramos asusta hasta al más valiente. Llevo cuatro años de mi vida dedicándome a “estudiar” Pedagogía en la Universidad de Málaga y en cuatro meses será el final.

No voy a dedicar este artículo a la calidad de estos estudios en la UMA porque no me apetece escupir bilis, pero sí voy a hacer alusión a lo desamparado que puede encontrarse uno cuando no sabe por lo que luchar.Pedagogia universidad

Hay ante mí un millar de posibilidades y a la vez ninguna. Creo ser una persona fuerte y capaz de cualquier objetivo, pero no ha aparecido ante mí ninguna persona que me brinde una oportunidad laboral, sea del tipo que sea. Muchos diréis: “menuda mentalidad, esperando que le lleguen las cosas de fuera. Emprende, mujer, que es lo que hay que hacer ahora.” Y yo les diré sí, sí. Emprender es relativamente sencillo, pero encontrar un equipo que tenga las mismas ganas que tú, no tantas.

¿Qué hacer entonces con un título de Pedagogía puesto en el CV? Pues sinceramente, no lo sé.

Aprovecharé mis últimos cuatro meses para moverme por la red y buscar, de alguna forma, algún contacto que me mantenga a flote cuando salte del abismo.

Creando valores

El concepto de valores hace referencia a aquello que es positivo y que valoras. Estos valores se convierten en la fuerza que te empuja para conseguir las cosas que deseas en la vida. Flores de caléndulasEs muy importante conocer tus valores y vivir en coherencia con ellos. De no ser así, estarás caminando hacia la infelicidad. Todos sabemos que si no somos francos con nosotros mismos acabamos sufriendo, convirtiéndonos en personas que no deseamos ser y creando conflictos interpersonales.

Los valores cambian con el tiempo. En el transcurso de tu vida apreciarás un cierto tipo de cosas. Quizás en la adolescencia deseabas ser el más rico o el más poderoso y luego has llegado a amar la naturaleza hasta tal punto que tu único deseo es vivir de ella.  Sabemos que cambiamos a lo largo de los años y nuestros valores con nosotros. Continue reading Creando valores

Definición básica de Ethos y Eidos

Eidos ha sido usada a lo largo de la historia principalmente en la corriente filosófica, autores como Platón, Aristóteles o Husserl se han referido a este término cuando trataban los conceptos de esencia o idea. Ferreter Mora sostiene que en eidos se halla la noción de aspecto, que define como la constitución de una realidad en cuanto sea vista. Es decir, el eidos es la idea de la realidad. Entramos en una dualidad al ver que eidos se refiere a algo “real” y a un concepto, una concepción de algo hipotéticamente tangible.

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Aprender a vivir

Pasamos largo tiempo de nuestra vida lamentándonos por las cosas que nos ocurren o por las cosas que no nos pasan o por las cosas que podríamos hacer que nos pasen, pero no somos capaces de realizarlas. Definitivamente, pasamos demasiado tiempo lamentándonos.

Hoy estuve meditando sobre este tema, el cual siempre viene a mí cuando estoy largo tiempo sola y con mucho tiempo libre. Cada día que pasa me propongo ciertas metas, que pueden ser realizadas al momento o requieren de un tiempo. De una forma u otra, sé que esas metas que me propongo no van a terminarse. No todas.

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Los tontos del tulipán

En el año 1623 un inversor llegó a pagar por un bulbo de tulipán 1.000 florines neerlandeses, cuando el salario medio de la época apenas era de 150. Los Países Bajos vivieron un periodo de euforia especulativa con un curioso protagonista: los tulipanes, unas flores que se convirtieron en objeto de ostentación y símbolo de riqueza. Un periodista escocés llamado Charles Mackay escribió en el año 1841 un libro contando lo que muchos consideran el primer fenómeno especulativo de masas del que se tiene noticia y lo tituló Memorias de extraordinarias ilusiones y de la locura de las multitudes. En él acreditó la existencia del primer mercado de futuros de la economía globalizada, el de la fiebre por los tulipanes: los inversores, debido al alza de sus precios, compraron grandes cantidades de bulbos aún no recolectados, en un fenómeno que se denominó el negocio del aire.

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El mariposario

Entró en un mariposario. Hacía un calor abrumador, sofocante, irritante para ella. Multitud de plantas exóticas la envolvían. De vez en cuando, se acercaba alguna mariposa por su zona. Podía verlas. Llevaba varias horas sola, sin hablar con ningún compañero de clase. Por desgracia, no había llevado su reproductor de música al viaje. Veía las mariposas revolotear de un lado a otro. Tenían unos colores vivos, intensos, atrayentes.  Un par, blancas, se acercaron juntas pasando cerca de su pelo. Se asustó un poco, luego se giró y las observó irse. Al girarse vio a algunos de sus compañeros reírse. Pensó que se reían de ella. Marchó corriendo de ese sitio. ¿De qué se reían? Nunca nadie lo supo.

Dio otra vuelta por aquel mariposario, aunque ya no había nada que ver. Su mente estaba estancada en su propio malestar. Ese malestar acechador que aparecía en cada viaje. No sabía el porqué de esa realidad, pero conocía de su existencia. Muchas ocasiones tuvo para vivir el malestar propio de las excursiones escolares. Tan solitarias eran esas horas… Al salir del mariposario se dirigió a la fuente de agua. Le encantaba la construcción de esa fuente. Al subir la palanca que accionaba el mecanismo, una gran cantidad de agua brotaba para que se pudiera beber. Canalizada, marchaba por un circuito que estaba envuelto por naturaleza, llegando hasta un laberinto hecho por setos. Ahí, el agua desaparecía por los subterráneos.

Dos horas habían pasado desde que ella estaba por esa zona: la fuente, el laberinto y el mariposario. Perdida, no sabía dónde había que ir. No tenía ningún grupo de amigos y no sabía que ese parque de la ciencia tenía dos pisos repletos de cosas que investigar. Ella se pasó allí esas dos horas mirando el agua, mirando cómo se iban sus deseos y sueños con esa agua que después de un breve viaje desaparecía sin más.

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La banalidad de la vida

Las palabras vacías rondan día tras día por nuestras vidas. Corremos de ellas, muchos de nosotros, pero al parar para coger aire nos vemos envueltos en más palabras, a un nivel más profundo.

Luchar contra la banalidad supone romper con todo lo socialmente establecido y, desgraciadamente, sólo unos pocos sobreviven a estas guerras psicológicas. La mayoría, nos quedamos en combatientes que deben hacer creeer al otro bando que se han convertido. En ese hacer creer, caemos en el juego de las palabras vacías, quedándonos atrapados, de nuevo, en la banalidad de la vida.

¿Qué se supon e debemos hacer? Crear.

Estamos en la obligación de crear una realidad distinta, incorporando banalidad e intelectualidad. Aumentando el grado del segundo ingrediente siempre que podamos. La creación no sucumbe a la banalidad y con ello, el creador.

Del Domesticar

Leyendo al Principito, me pregunté por el domesticar.

Domesticar es hacer especial a algo que en realidad existe cien mil veces. Algo que es semajante a otro algo, cuyo interés no existe. Si uno domestica al otro, se encuentra ante una nueva situación. Si uno domestica al otro, quiere decir que necesita al otro, lo convierte en único en el mundo.

El hacer especial a alguien, domesticándolo, lo llenará de alegría. El sol iluminará su habitación por las mañanas y despertará con entusiasmo. Se sentirá único en el mundo y deseará siempre quererte.

El domesticador deberá perder mucho tiempo en domesticar. El domesticado perderá mucho tiempo en adquirir esa naturaleza. Y, durante este palso de ir dando y recibiendo, se conocerá la verdad de los dos seres que se están haciendo únicos en el mundo. Se conocerán más allá de cualquier superficialidad. Transcurirá dicho tiempo y domesticador y domesticado pasarán maravillosas horas juntos, hasta que alguno de los dos desee, por hastío, cansancio o aburrimiento, cambiar el rol que hasta ahora tenía o modificar al compañero.

Domesticar es una tarea complicada. En muchas ocasiones causa dolor a los implicados, pero al final, aún perdiendo cualquier contacto con nuestra otra parte, conseguimos reconocer que en el hecho de domesticar o ser domesticados aprendemos valiosas lecciones. Del otro adquirimos secretos para seguir avanzando por la vida.

Aunque ésto, no nos impedirá llorar.

De la utilidad de poseer las cosas

Uno puede poseer algo, digamosle flor, digamosle animal. Esa cosa poseída, que también puede ser un ser humano, es beneficiada en algún aspecto por ser de alguien. Consique que la rieguen, consique que lo alimenten, consigue que le den amor.
You’re lost!
Sin embargo, existen cosas que se desean poser y que no recibe beneficio alguno al ser poseída. Entonces, ¿cuál es la razón de su posesión? La queremos para darnos un placer propio. Pero, si la cosa deseada no puede beneficiarse de nuestra posesión, ¿cómo nos beneficiamos nosotros de ser poseídos por esa cosa?
Porque no hay que olvidar que en esta segunda clase de cosas, nosotros somos los poseídos y no los poseedores.
Jessica Prades.

Nada nuevo, todo bueno.

Al ser verano, las entradas al blog no han sido muy recurrentes. Era de preveer, uno descansa hasta de lo que le gusta.

Como en breves comenzaré de nuevo el curso, estrenando, espero, turno de mañana, volveré a este mundillo internauta de educación y cosas varias. Muchos sabréis que se andan haciendo recortes en educación y que no se trata de “2 horas”, sino de miles de trabajadores que despachan sin ton ni son.

Lejos de eso, mi verano fue muy bien. Leí mucho más de lo que creí que iba a leer, me fui de vacaciones a Londres y a Isla Cristina, fui a un festival de música indie y comencé mil y una aventuras. Todo fue muy bien, no obstante, tengo apetencia de estudio y de superación.

Una semana y comienzo el curso. ¡Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos!

No olvidéis que educar es invertir en capital humano.

Acercamiento Superficial

Hace ya un pequeño tiempo que gesté este blog, con pensamientos educativos y pedagógicos. Hace un tiempo que lo gesté, pero no tenía la motivación necesaria para hacerlo crecer, tener vida y solvencia. Ahora, sin duda es el momento.
¿Quién soy yo? Un eslabón más dentro de la tercera revolución educativa o eso quiero ser. Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que la desmotivación tenida a lo largo de mi vida con referencia a las instituciones educativas eran el pilar fundamental. ¿Por qué? Por ser la única razón que me mueve a actuar, deseo cambiarlo.
La educación vivida, la educación malvivida.
¿No es el momento perfecto para señalizar de forma crítica lo que existe a nuestro alrededor?
Bienvenidos a “Prevenir no es reprimir“.
Aprendamos todos juntos.